Radio María México- Voz de Esperanza

 DOMINGO X ORDINARIO.

Jesús nos habla en este evangelio de una “Nueva Familia” No basada en los lazos de la carne ni la sangre sino en la fe, en el aceptar la voluntad del Padre. Cuando alguien habla del Padre, se entrega al Padre, cumple la voluntad del Padre, Jesús se emociona, se estremece, se llena de gozo. Jesús se siente fuertemente atraído por él. Es como “la voz de la sangre”. Y a esta nueva familia pertenece, de un modo especial, su madre, la Virgen María. Nadie, como Ella, ha sabido cumplir la voluntad del Padre.  Aparentemente parece que Jesús es un tanto displicente con relación a su Madre. Pero sólo aparentemente. En realidad, ella va a ser la primera en fila de esta Nueva Familia. De esta manera, Jesús dilata las entrañas de su madre y sea así la madre de todo el Pueblo de Dios.  Ahora entendemos por qué Jesús rechaza aquel elogio a su madre de una sencilla mujer del pueblo: “Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron” (Lc. 11,27). Jesús no quiere enmarcar a su Madre en las categorías tradicionales de “pechos y vientre”.  Ella escucha la Palabra de Dios, cumple lo que agrada a Dios, y se convierte en madre de todos los creyentes. «Dichosa tú, la creyente” (Lc. 1,45). María es grande por su fe. Y en la primera comunidad estaba presente en la venida del Espíritu Santo.  En aquellas primeras comunidades se daban escenas como ésta: «La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y un solo espíritu. Nadie consideraba sus bienes como propios… daban testimonio de la Resurrección de Jesús. Todos gozaban de gran simpatía” (Hechos 4,32-33).  María no había subido todavía al cielo. Estaba presente en la tierra y dejó su huella en aquellas comunidades.

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Pbro. Jorge Antonio Luna

DOMINGO X ORDINARIO

09 de junio de 2024

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